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Implicancia negativa de la carga miofascial en gestos motores repetitivos

Los gestos motores son movimientos producidos por el SN involucrando determinadas articulaciones constituidas por huesos y las membranas miofasciales que envuelven a estos ajustándose para optimizar el mismo, también involucra los canales circulatorios y nerviosos que hacen al conjunto para que el gesto se desarrolle con naturalidad y economía. Básicamente el sistema nervioso provoca la acción motriz si las miofascia mantiene un correcto equilibrio y buena distribución, si las hiper-tensiones fasciales no obstruyen los canales de comunicación en SN y receptores mecánicos, el gesto se desarrollará con una fluidez natural, en armonía y una gran precisión.

Por ello, el gesto motor es un movimiento que involucra una zona corporal, aunque de manera global las tensiones miofasciales van a ser trasmitidas al resto de la estructura y teniendo en cuenta que si bien un gesto motor tiene una función local en muchos de los casos solicita para su correcta ejecución la función estabilizadora del cuerpo por parte de las membranas miofasciales durante la acción otorgándole a cada gesto mayor elegancia y gracilidad.

Cada tejido corporal debe cumplir una función óptima y ofrecer la amplitud de movimiento adecuada para la actividad que desarrolla. Un gesto afuncional que afecta el hombro de un tenista no precisamente tiene que derivar de los tejidos involucrados en esta articulación, sino que debemos tener una visión global del problema y percibir otras circunstancias que afecta este gesto como puede ser un problema en la cadera contraria, entre otras situaciones. Esto es una simple situación que puede darse en algún caso y es meramente explicativo no definitorio de los problemas gestuales en el hombro.

En lo que se refiere a gestos motores repetitivos, son movimientos continuos, mantenidos en el tiempo, que afectan una zona corporal y se dan repetidas veces en el transcurso del día, durante muchos días consecutivos y pertenecen a la cotidianeidad como situaciones laborales, recreativas o deportivas. Ejemplo: la aplicación de frenos y arranques durante un partido de futbol, afectando directamente su cadera del deportista, el tenista realizando saques en un partido afectando su hombro, estos son claras situaciones de carga sobre sectores específicos del cuerpo.

Estas acciones repetitivas aportan una tensión extra en la zona fascial involucrada, provocando una acumulación de colágeno, por el fenómeno de piezoelectricidad, haciendo la miofascia más fuerte, en un primer momento lo que llamamos iniciación deportiva, esto es necesario en cierto modo, ya que prepara los componentes corporales para resistir las acciones principales del deporte o actividad que realiza.

El problema radica cuando los deportistas ya cumplen con este requisito, y por distintas medios ya sea la misma competencia, cagas de entrenamiento, cargas de las actividades cotidianas sumadas a estas anteriores, generan un aumento mayor en el entramado miofascial impidiéndole a nuestro deportista el correcto desarrollo de sus gestos y de las actividades generales, ya sea por la rigidez de su miofascia aumentada como por la interferencia provocada en los canales de comunicación.

Estas dos cuestiones solicitarán al deportista más trabajo muscular para desarrollar un gesto, menos economía de movimiento, menos capacidad elástica de la miofascia, deficiencias técnicas por el cambio motor del gesto, menos recuperación intra y post esfuerzo, contracturas, dolencias infundadas, puntos gatillos y lesiones frecuentes o comunes en las cuales muchos preparadores físicos se escudan en la mala suerte.

Generando estos engrosamientos sectoriales que no son adecuados para un correcto desarrollo deportivo, ya que el mismo traerá en ellos excesivo trabajo muscular por mayor resistencia de tejidos, menos capacidad elástica de la fascia, deficiencia técnica, menos recuperación post esfuerzo, lesiones frecuentes, dolencias infundadas, puntos gatillos, conllevando también a la perdida de las capacidades condicionales y en algunos casos las pérdidas de muchos días de entrenamiento.

Por ello desde AMF Entrenamiento Miofascial incorporamos nuevas técnicas de trabajo, con el fin de reducir las tensiones miofasciales PRE – INTRA y POST ejercicio, con el fin de cultivar los mayores beneficios durante el desarrollo de la actividad, los cuales nos permitan la búsqueda de una excelente economía de movimientos y gestos técnicos limpios y elegantes, entre otros detalles que permitan a nuestros entrenados dar el máximo de sí.

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